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La primera vez que alguien comparte el té contigo, eres un desconocido. La segunda vez que alguien comparte el té contigo, eres un invitado distinguido. Y la tercera vez que alguien comparte el té contigo, te conviertes en miembro de la familia.

— TJ Klune. Bajo la puerta de los susurros.

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En 2019 la lectura se transformó de pasatiempo a un instrumento vital. Si bien el gusto por el romance y la fantasía sigue presente, el enfoque es distinto. Desde el principio, el objetivo de leer es vivir otras vidas a través de los libros y sentir cada emoción de los personajes, pero ahora agregamos el tacto, sentir los relieves del escudo de Aquiles, el guante de la señora Dalloway o la taza de té que ofreció Hugo a Wallace con nuestra propia piel, y saber que aquellos objetos que tocamos y vemos pueden cambiar el rumbo de la percepción lectora.

GOM, desde una perspectiva netamente personal y egoísta, es donde quiero dejar un registro de mi pasión por la lectura. Grabar, a través de manifestaciones que demuestren la admiración que poseo hacia los distintos objetos, detalles y colores que se pueden encontrar en distintas obras y cómo estos repercuten en la historia, pero también en mí. Una ventana de cristal que me permita seguir estudiando, con divertido interés, la materialidad de los libros. Puesto que, cada elemento presente en su cuerpo es distinto, sin embargo, logra ser una unidad que lleva dentro de sí vidas que van acorde a su diseño exterior.

No espero que todas las personas que lean esto se sientan identificadas, ya que, para mí, la lectura es un proceso íntimo que es distinto para cada persona. No obstante, puedo hablar y escribir por horas sobre cosas que me fascinan.